Vivir en el ayer

Cuando escuchamos desbandada en el Partido Acción Nacional (PAN), o cualquier otro organismo, recordamos las imágenes del 2016...

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Cuando escuchamos desbandada en el Partido Acción Nacional (PAN), o cualquier otro organismo, recordamos las imágenes del 2016 cuando apenas se definía en el PRI al candidato a gobernador y, ante la negativa de postular a Carlos Joaquín, sus seguidores priístas, en una estrategia mediática, llegaban en grupos a renunciar al tricolor, sobre todo en Playa del Carmen, para sumarse a los partidos que finalmente lo postularon rumbo al máximo cargo en la entidad.

Pero hay que decir que en ese entonces el tricolor era todo poderoso, tenía militancia por miles y gobernaba todos los municipios de Quintana Roo, en alianza, en ese momento, con el Partido Verde. 

En ese entonces sí se dio una desbandada, los priístas inconformes con las decisiones de la cúpula de ese partido renunciaban a su militancia y se mantenían a la espera del resultado final de la interna de ese partido. 

Llegado el momento cuando Carlos Joaquín fue postulado por el Partido Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) por la gubernatura, los priístas inconformes optaron por darle el voto al PAN y creció como nunca se imaginaron sus dirigentes, y se creyeron que esos votos eran sus suyos. Las siguientes elecciones les mostraron la realidad.

Ahora bien, la historia de ahora es diferente, el PAN, al igual que el PRI, están a punto de correr el mismo riesgo que el PRD, es decir, perder el registro, porque no hay opción política, no hay propuesta y orbitan alrededor de los partidos en el poder.

Así que, en resumen, desbandada no habrá en la oposición hacía el oficialismo, ya que no les dan los números a ninguno de los partidos contrarios a la 4T. Lo que sí hay son muchas posibilidades que ocurra es que pierdan el registro y no logren, en la próxima legislatura, ni un escaño en el Congreso local, tal como le ocurrió al partido del sol azteca como preludio de su desaparición como organismo político.

Mientras tanto en la 4T, donde el tendedero se llena y promete rebosar, se frotan las manos porque será a fin de este mes, o días después, cuando se conozca el nombre del o la persona que sea electa para coordinar los trabajos para la defensa de la soberanía nacional en la entidad. Los ánimos pues están a todo lo que dan.

Posterior a ello viene el registro de los aspirantes municipales y distritales, para dar paso a los acuerdos y limar las asperezas que les permitan el carro completo en el 2027, lo cual es el objetivo y no se vislumbra un escenario diferente, no al menos en el estado de Quintana Roo. Hasta la próxima.

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