La responsabilidad de elegir
A veces dan ganas de hablar sobre temas más amables, comentar avances, proyectos exitosos, logros de funcionarios que destacan por su capacidad...
A veces dan ganas de hablar sobre temas más amables, comentar avances, proyectos exitosos, logros de funcionarios que destacan por su capacidad y resultados hacia la población. Pero la realidad política de nuestro país insiste una y otra vez en llevarnos por otro camino.
Y no hace falta ir tan lejos como Sinaloa o la Ciudad de México para encontrar escándalos que involucren a personajes y políticos quienes, para no variar, están estrechamente ligados con la denominada cuarta transformación.
Aquí mismo, en Quintana Roo, los ejemplos comienzan a acumularse con una frecuencia cada vez más preocupante.
Durante la reciente semana, Héctor Contreras Mercader presentó su renuncia como director del Servicio de Administración Tributaria de Quintana Roo, el SATQ, luego de que su presencia en un partido de la NFL en Nueva York se viralizara en redes sociales.
Un funcionario, para muchos, sino es que para todos, totalmente desconocido, y no fue sino hasta que estalló el escándalo que supimos que había un titular del SATQ.
No se trató solamente de un viaje. Lo que generó polémica fue el contexto, el momento y la imagen de un alto funcionario estatal morenista disfrutando de uno de los eventos deportivos más exclusivos de Estados Unidos, sentado a escasos metros del presidente Donald Trump.
El hecho es que terminó dejando el cargo, y así tenía que ser, porque ese tipo de acciones difieren, un poco nada más, de la austeridad republicana que tanto predica el morenismo, y su discurso ya desgastado, de que primero los pobres.
Casi al mismo tiempo surgió otro caso que resulta todavía más delicado.
Lorenzo Bernabé Miranda, exdirector general de Desarrollo Territorial, Urbano y Sustentable del Ayuntamiento de Tulum, fue detenido en Cancún por agentes de la Fiscalía del Estado acusado de violencia contra la mujer en agravio de su pareja sentimental.
Aquí el asunto trasciende cualquier disputa política. Las acusaciones no surgieron de rumores ni de versiones encontradas. La propia víctima difundió videos donde se observan episodios de agresión.
Imágenes que generaron indignación social y que inevitablemente llevaron a una pregunta incómoda: ¿cómo llegó una persona con este perfil a ocupar un cargo de tanta responsabilidad dentro de una administración pública municipal?
Y ahí es donde aparece el verdadero problema. Porque ningún partido político está exento de que alguno de sus integrantes cometa errores, incurra en conductas indebidas o incluso enfrente procesos judiciales. Eso ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo.
Lo que sí es responsabilidad de los gobiernos es revisar con rigor a quiénes colocan en puestos de mando, a quiénes entregan responsabilidades públicas y a quiénes presentan ante la ciudadanía como ejemplo de servicio y humanismo.
La falla está en los encargados de la política interna de los gobiernos, de los jefes de gabinete, quienes palomean a los funcionarios públicos, llámese estatales o municipales.
Morena suele referirse a los funcionarios públicos como "siervos de la nación". Una expresión que, en teoría, busca recordar que el poder debe ejercerse con humildad y vocación de servicio.
Pero la teoría dista mucho de la práctica, hace falta una revisión exhaustiva en el desempeño de los titulares de las diferentes dependencias de gobierno, no dejar de lado denuncias de corrupción que han sido expuestas en redes sociales, como el uso ilegal del padrón de la Secretaría de las Mujeres con fines políticos, los cobros discrecionales en la Secretaría de Medio Ambiente o las licitaciones amañadas en la Secretaría de Obras Públicas.
Quintana Roo está lleno de profesionistas, académicos, técnicos, administradores y ciudadanos capaces que esperan una sola oportunidad para servir con honestidad y eficacia, aunque muchos seguramente se quedarán así, en la sala de espera.
