La jiribilla de los informes
Los informes municipales de Quintana Roo se pusieron buenos. No por las cifras, que esas siempre se maquillan, sino por la jiribilla...
Los informes municipales de Quintana Roo se pusieron buenos. No por las cifras, que esas siempre se maquillan, sino por la jiribilla. Por lo que se dijo entre líneas, y otras indirectas muy directas.
En Tulum, Diego Castañón no pudo evitar cobrar la factura. Soltó una frase que retumbó en todo el salón: "Sí se pudo, gobernadora, sí se pudo. Se pudo escuchar al pueblo".
En el papel, era un agradecimiento. Pero en la práctica, sonó a pase de factura. A un "¿no que no se podía?".
Y es que hay que recordar que la defensa del acceso libre a las playas de Tulum no fue una caricia. Puso a Castañón en una posición incómoda, solo, peleando contra intereses muy poderosos y, lo más delicado, contra gente de su propio movimiento. Todos de Morena, pero no todos jalando para el mismo lado.
Por eso la frase cala. Cuando el alcalde dice "sí se pudo", la pregunta obligada es: ¿a pesar de quién se pudo?
¿A pesar del Gobierno del Estado que veía el tema con recelo? ¿A pesar de la Federación que administra la zona federal? Castañón no lo dijo, pero todos lo entendimos. Sí se pudo, pero tuvo que pelear contra su propia casa.
En Chetumal, el informe fue un ring. Yensunni Martínez Hernández tenía todo para tener una noche tranquila. Pero decidió no irse sin mandar un mensaje. Y tenía nombre y apellido, aunque no lo pronunciara.
Ahí, en el presidium, a unos metros, estaba Lidia Rojas Fabro, la regidora de Movimiento Ciudadano que le ha hecho la vida de cuadritos en redes sociales.
Y Yensunni lanzó: que hay quienes usan las redes solo para reclamar, que quienes señalan no conocen el fondo de los problemas del municipio.
Dardo envenenado y directo. El ambiente se tensó. Fue incómodo para todos los asistentes a la Alameda de Chetumal, viendo cómo la alcaldesa morenista se peleaba en su propia fiesta.
La cámara hizo su trabajo y captó la reacción de Lidia: esa risa nerviosa, incómoda, que ya se hizo viral. Le quisieron dar un estate quieto, pero la regidora ya contestó: no se va a callar y va a seguir señalando.
Al final, Yensunni le dio el protagonismo que quería evitar. Hoy todo Chetumal no habla de su informe, sino que habla de su pleito con Lidia.
Y en Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde no se quedó atrás al ponerle sazón a su informe. La presidenta, expanista y hoy morenista, tuvo un gesto que nadie dejó pasar. Con voz de agradecimiento casi familiar presentó a Rafael Marín Mollinedo entre los invitados: "Un amigo a quien agradezco nos acompañe esta mañana para verificar cómo se ha transformado Isla Mujeres... en la vida hay que ser agradecidos, y yo le agradezco que me haya abierto las puertas al movimiento".
Ese entusiasmo no lo tuvo Atenea con nadie más. Con los demás invitados, fría, de protocolo. Fue el único informe municipal en todo el estado al que asistió Rafa Marín. El hombre que busca ser el coordinador de la Defensa de la Transformación en Quintana Roo.
Y Atenea no estaba dando un informe, estaba levantando la mano. Estaba diciendo "yo ya elegí con quién".
Así se pusieron los informes. Poca obra y mucha política. Mucha jiribilla. Y eso, nos guste o no, es lo que los hizo interesantes.
