¿El déficit comercial de EU con México aumenta, ni los aranceles de Trump lo detienen?

La semana pasada, la Secretaría de Economía dio a conocer que las exportaciones de México a Estados Unidos...

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La semana pasada, la Secretaría de Economía dio a conocer que las exportaciones de México a Estados Unidos alcanzaron durante mayo pasado un valor de 54 mil 180 millones de dólares, un récord histórico para cualquier mes.

Según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, durante el mismo periodo, México importó bienes de Estados Unidos por un monto de 33 mil 050 millones de dólares. Con estos datos, señaló la dependencia, “México se consolida como el mayor socio comercial de Estados Unidos por encima de Canadá, China, Taiwán y Vietnam”.

El déficit comercial de Estados Unidos aumentó un 42.2% en mayo, hasta alcanzar los 77 mil 600 millones de dólares, según publicó el martes la Oficina del Censo y el Buró de Análisis Económico (BEA).

Esto supone un aumento de 23 mil millones de dólares respecto a la cifra revisada de 54 mil 600 millones de dólares de abril, en medio de los vaivenes provocados por la política arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump, que vio anulado gran parte de su esquema de gravámenes en febrero por el Tribunal Supremo.

Entonces: ¿Qué eleva el déficit de EU con México? Mire Usted, aunque los aranceles cumplieron su cometido en algunos sectores, no lo lograron en las exportaciones mexicanas de la partida 8471 —máquinas de procesamiento de datos, servidores—, los cuales crecieron 61% anual en el primer trimestre. El capítulo 84 ya desplazó al automotriz como el principal rubro de compras de su país en México, con cerca de 30% del total.

Pues, cerca del 97% de los envíos dentro de ese rubro cumple las reglas de origen del T-MEC, paga un arancel efectivo de prácticamente cero. En este contexto México se mantiene como el principal proveedor de Estados Unidos, con una cuota superior a 16% de sus importaciones”. Con estos datos, el origen del desequilibrio no está en México; sino en la economía de Estados Unidos.

El reporte que compartió el gobierno de Estados Unidos el martes pasado muestra que las importaciones estadounidenses de bienes de capital alcanzaron un récord de 128 mil millones de dólares en mayo, empujadas por el auge de inversión en inteligencia artificial y en centros de datos. Ese boom se construye con hardware importado... o no se construye.

¿Qué país tuvo el mayor déficit comercial con Estados Unidos? México no fue la economía que tuvo el mayor déficit comercial con Estados Unidos. Sino que hay otros países de Asia a los que el gobierno de Donald Trump debería poner atención. Los mayores déficits bilaterales de mayo fueron con Vietnam (20 mil 600 millones de dólares), México (20 mil 100 millones) y Taiwán (19 mil 400 millones): precisamente los tres grandes proveedores de los equipos que demanda la expansión de la IA. Estos datos demuestran el apetito de cómputo de la economía estadounidense.

Y recordemos que ni Taiwán ni Vietnam tienen tratado de libre comercio con Estados Unidos, y sus déficits igualan o superan al mexicano. Si, según los gringos el T-MEC fuera la causa del desequilibrio, ¿cómo explican los otros dos?

El pasado 1 de junio, fecha límite para decidir si se prolonga el T-MEC, Estados Unidos rechazó renovar el tratado comercial con México y Canadá en su “formato actual” y aseguró que el acuerdo continuará vigente a la espera de resolver sus deficiencias o se produzca su terminación.

Tras adelantar una propuesta de revisión y renovación anual del pacto, Washington dijo al concluir una reunión con sus contrapartes que seguirá colaborando con los dos países y anunció una tercera ronda de negociaciones bilaterales con México para el 20 de julio.

“Estados Unidos no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual. En consecuencia, el T-MEC no se renueva”, indicó un comunicado de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos.

¿Por qué los aranceles de Trump no pueden detener el déficit comercial con EU?

Veamos, durante el primer trimestre del año, el déficit con México sumó 44 mil 761 millones de dólares, alrededor de 21% del total estadounidense, y aun así quedó en tercer lugar, detrás de los de Taiwán y Vietnam. ¿Ha logrado su país reducir esos dos déficits a punta de aranceles? No y tampoco lo logrará con México.

Mientras las empresas de Estados Unidos sigan construyendo centros de datos al ritmo actual, el déficit con México no va a bajar. Lo gringos podrán castigar autos, acero y aluminio —destruyendo empleos en ambos lados de la frontera— y el saldo seguirá creciendo, porque responde a la demanda de su propia economía.

Como hemos visto, los aranceles no han reducido el déficit comercial con México. Lo cual nos lleva a plantear la pregunta de fondo: ¿de dónde viene realmente el déficit externo de Estados Unidos?

La respuesta tiene más de cuatro décadas y un nombre: la teoría de los déficits gemelos. En los años ochenta, el gobierno de Ronald Reagan recortó impuestos y elevó el gasto militar al mismo tiempo. El resultado fue un déficit fiscal gigantesco y, casi en paralelo, un déficit comercial también gigantesco. Los economistas de la época, entre ellos Martin Feldstein, asesor de la propia Casa Blanca, bautizaron el fenómeno como “los déficits gemelos”.

La lógica es más sencilla de lo que parece. Un país que gasta más de lo que produce tiene que comprarle la diferencia al resto del mundo. Eso es, ni más ni menos, el déficit externo. Y cuando el que gasta de más es el propio gobierno —porque eroga mucho más de lo que recauda— y las familias y empresas no ahorran lo suficiente para prestarle, el dinero tiene que venir de afuera.

Los extranjeros financian a Estados Unidos comprándole sus bonos, y Estados Unidos les compra a ellos más bienes de los que les vende. Son las dos caras de la misma moneda.

La relación, sin embargo, no ha sido general y automática. A fines de los noventa, con Clinton, hubo superávit fiscal y aun así el déficit comercial creció, porque entonces el gasto excedente era de las empresas, que invertían frenéticamente. Pero cuando el desequilibrio nace del presupuesto público, como en los ochenta y como ahora, los gemelos caminan juntos.

Veamos los números de hoy. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta un déficit fiscal de 1.9 billones de dólares para este año fiscal, equivalente a 5.8% del PIB, y calcula que la ley fiscal aprobada en 2025 añadirá 4.7 billones a los déficits de la próxima década. Con ello, la deuda pública llegaría a 120% del PIB en 2036, por encima del récord de la posguerra.

Y el panorama acaba de empeorar. En febrero, la Suprema Corte anuló la mayoría de los aranceles de Trump, con cuyos ingresos el gobierno contaba para tapar una parte del hoyo. La propia CBO estima que el fallo agranda los déficits en unos 2 billones de dólares adicionales en la década. Ironías de la vida: la administración que dice combatir el déficit comercial se había vuelto fiscalmente adicta a gravar ese mismo comercio.

Del otro lado del espejo, el déficit comercial fue de 77.6 mil millones de dólares en mayo, el mayor en más de un año. Los aranceles no lo eliminaron; apenas lo repartieron entre otros socios comerciales: los mayores déficits de mayo fueron con Vietnam, México y Taiwán, ya no con China. Y aunque el déficit acumulado en 2026 es menor que el del año pasado, la comparación engaña: las cifras de 2025 estaban infladas por las compras de pánico previas a los aranceles. En cuanto los flujos se normalizaron, la tendencia de fondo reapareció.

Aquí está el punto que importa para México. Si el déficit externo estadounidense es, en esencia, el reflejo de su desequilibrio fiscal, entonces ninguna concesión comercial mexicana puede eliminarlo. Washington puede exigir reglas de origen más duras, cuotas o aranceles adicionales, y el déficit seguirá ahí, porque tiene su origen en el Capitolio, no en las aduanas de Laredo.

 

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