Un examen para la familia

Reflexiones espirituales, columna de Roberto Díaz y Díaz: Un examen para la familia

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El hombre está giboso, contrahecho. Tiran de él, el dinero, el sexo y el poder. No puede mirar al cielo. Tiene hambre, le falta luz y está roto por el pecado. Pero lo salvaremos. Contamos con Dios y la familia”. Es un párrafo tomado de un discurso de Juan Pablo II y qué fuerza lleva su contenido. Cuántas familias están adorando al dinero y han abandonado ese ser que los unió. Pues bien dice Juan Pablo: “El Dios que te creó, sin ti, no podrá salvarte, sin ti”.

A muchas personas desde que nacieron se les educó en el tener y nunca se les hablo del Ser. Y luego se dan cuenta de que en su vida no existe el amor y tienen una existencia sin sentido. Se les ha olvidado que el tesoro más preciado que un hombre puede tener es la familia. Y bien podríamos hacernos un examen para ver cómo estamos viviendo y conviviendo con nuestra familia. Examinar nuestra relación con la pareja y preguntarnos ¿cómo estamos conviviendo en nuestro hogar? Si los esposos tratan a su mujer como una sirvienta, o tienen con ella una relación de amo con su esclava. O tal vez la ven como un ser inferior, o una niña chiquita para ser educada, la cual debe de recibir nuestras órdenes y acatarlas sin chistar.

Cuántas parejas no toman en cuenta la opinión del otro; sus gustos, sus planes y sólo se hablan de los problemas de la casa y del dinero que se debe de administrar. Otro examen muy importante en realizar es ¿cómo tratamos los padres a nuestros hijos?, ¿los dirigimos como esclavos imponiéndoles nuestra autoridad y somos el policía de sus vidas? Nunca les pedimos su opinión en cosas de la casa o de la familia. Les negamos sus razones y jamás escuchamos sus opiniones. Cuántas veces sólo los atosigamos, recordándoles sus responsabilidades y se nos olvidan sus derechos.

Tal vez hoy es el día para empezar a educar con amor y confianza y nos encontraremos con un amigo y consejero que nos puede brindar su amor y su amistad que buscamos en otros lados. Un examen que no hay que olvidar también es ¿cómo tratan los hijos a sus padres? Sólo ven en papá ¿un solucionador de problemas y generador de dinero? Cuántos hijos ven a su mamá como criada para que les cocine, levante su ropa sucia. Jamás le dan una palabra de agradecimiento y no trabajan como equipo, para crecer como una verdadera familia. Cuántas veces los hijos no piensan que sus padres también tienen sus necesidades y sus problemas. Ellos a veces necesitan distraerse y gozar la vida como ellos lo hacen.

Hay que examinarnos ¿cómo tratamos a nuestros hermanos, con respeto y amor?, o los vemos como una competencia que nos frena nuestro éxito personal. ¿Cómo manifestamos nuestro amor, dedicación y ayuda con los abuelos?, o sólo los tenemos como una antigüedad que ya debe de ser jubilada. Esos ancianos lo único que desean es la compañía de sus seres queridos para salir de la soledad y la depresión en que su vida ha quedado.

Valdría la pena hacer este examen en familia y preguntarnos ¿qué tanto estamos reprobando en esta materia tan importante? es: “La materia del amor en la familia”. Porque no hay que olvidar que a una persona se le valora por la felicidad que genera en su entorno. Y al final de nuestros días seremos juzgados por el amor que dimos y el amor que dejamos de dar.

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