Construir un relato
Salvando al fuego, columna de Enrique Vera: Construir un relato
La comunicación política en nuestros días se ha entendido, o mal entendido, exclusivamente como un cúmulo de estrategias comunicativas para “conectar” (lo que sea que eso signifique) y para “entretener” (la política como una forma de entrenamiento).
Basta asomarse un momento en las redes sociales, para ver a políticos convertidos en influencers, bailarines y con la fiebre del mundial, en futbolistas. Este fenómeno bastante lamentable no es propio de nuestro país y podemos observarlo en todo el mundo. La política se ha vaciado de contenido y se convertido en un objeto de consumo más. Cooptada por el marketing, la dinámica tóxica de las redes sociales, el brillo de las pantallas, la política pierde su razón de ser: movilizar, militar, transformar la realidad.
La comunicación política no es sólo un reel para Instagram, Facebook o YouTube, es la construcción de un relato que acompañe con agenda de políticas públicas en una dirección.
Uno de los grandes errores del gobierno de Grabriel Boric, en Chile, fue que se dio el marco del relato a la derecha. En ese intento siempre infructuoso de cierto progresismo de correrse hacia al centro, los temas de la conversación giraban en torno a la inseguridad, a la inmigración; un relato que desembocó en el nuevo gobierno del ultraderechista José Antonio Kast, un nostálgico declarado de la dictadura de Pinochet. En Brasil, los gobiernos de Lula sacaron a más de 30 millones de personas de la pobreza. Cuando le preguntaba a la gente cuál era el motivo respondía que era gracias a dios, a su familia, a ellos mismos. ¿En qué terminó eso? En el dislate que acabó con el gobierno de Dilma Rousseff, el circo del juicio a Lula y el ascenso del impresentable de Jair Bolsonaro. En el siglo XXI, donde el factor mediático juega un papel crucial en el día a día de nuestras democracias, no basta con hacer mucha obra pública. Hay que construir un relato, todos los días, que sustente una idea o un proyecto de gobierno. Y este relato no se construye con marketing o fotos bonitas. Se construye con estrategia. Con una idea la comunicación política que deje que tratar a los ciudadanos como espectadores y los trate como participantes. Construir relato, construir hegemonía. Todo está en Gramsci.
