Es heroico hacer “el súper”
Rodrigo Us May: Es heroico hacer “el súper”.
Gran inestabilidad en el bolsillo de las familias ha generado el incremento de los precios de los productos de la llamada “Canasta Básica”.
Cada visita al supermercado es un auténtico suplicio para los consumidores, quienes ven de manera dramática como su dinero destinado para la despensa básica cada vez rinde menos.
Uno de los aspectos más preocupantes es que ya no se trata de comprar los llamados “gustitos”, se trata de la adquisición de productos que realmente son básicos, los cuales han incrementado significativamente en precio y que ya no pueden ser adquiridos en la misma cantidad que en años anteriores.
Ha sido tal la vertiginosidad del incremento de los precios que la mente de muchos consumidores ha sido rebasada y no ha podido asimilar los elevados precios, al grado de pensar que su visita al supermercado representará determinada cantidad monetaria cuando en realidad será otra mucho más elevada.
Listas de compras, combinación de supermercados, presupuestos, compra de productos de marca blanca o propia, mezclas de marcas, etc.; han sido claramente superadas y quedan fuera de toda realidad ante lo que se tiene que pagar en las cajas registradoras al término del proceso del llamado “súper”.
En mi opinión, actualmente se vive en una economía llamada “de a cincuenta”, en la cual el costo de cualquier producto de la canasta básica, por más pequeño que sea está valuado en denominaciones de a cincuenta pesos para arriba, es casi imposible el poder encontrar productos menores a esa cantidad.
Debido a lo anterior, los consumidores tienen que realizar de dos a tres visitas semanales a los supermercados, cuando en años anteriores con una vez era suficiente.
En unos estudios que en días recientes realicé en cuanto a la relación precio y artículos de la canasta básica, pude observar que con un presupuesto de 2 mil pesos semanales únicamente se pueden adquirir entre 15 y 20 artículos de la canasta básica, lo cual en muchas ocasiones son de aseo personal y productos de limpieza. No incluye artículos de naturaleza comestible, los cuales en la mayoría de las ocasiones se adquieren a diario.
Lo anterior, indudablemente genera gran frustración en el consumidor, quien por más esfuerzos y limitaciones que realiza no puede cubrir de manera amplia sus necesidades básicas de consumo.
Ante ello, el consumidor deberá de realizar estrategias muy rigurosas de selectividad de consumo, asignar sus compras en los días de oferta o de lo contrario utilizar la mezcla de capitales al momento de pagar su compra, es decir: un porcentaje en efectivo y otro mediante el financiamiento o definitivamente la totalidad mediante este último.
La mezcla anterior, podría representar un “arma de doble filo” que en ocasiones más que una solución, tiende a incrementar de manera exponencial la carencia de liquidez de las familias.
