Educación, pasado y presente

Letras al viento, columna de Karla Martínez Herrera: Educación, pasado y presente

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La educación en México es un tema preocupante para madres, padres, maestros, ya que la desvalorización, y la carga de trabajo están a la orden del día. Hay situaciones que en lo personal pienso que ya se salieron de control y se concibe un desánimo generalizado.

Es común saber de estudiantes que no tienen buena comprensión lectora, problemas en matemáticas básicas, así como dificultades en el momento de escribir, ya que carecen de un hábito y ejercicios lectores.

De igual manera, ha ido cambiando mucho la figura del maestro a lo largo del tiempo, ya que todavía hace algunos años eran considerados figuras muy respetadas, ejemplo de autoridad y disciplina; sin embargo, este rol se le ha ido quitando por las modificaciones a la Ley de Educación, entre otros factores dominantes como lo son: grupos difíciles, falta de apoyo de los padres de familia, así como la intolerante burocracia que no le permite al docente ejercer su autoridad como debería. Mucho tiene que ver el exceso de la tecnología y de la importancia que se le va dando en los núcleos familiares, así como en la estructura social, que con un clic ya tienen la información al alcance de cualquier persona.

Recuerdo mi época de estudiante, me tocó recibir el tiro de un borrador de pizarrón a manos de una maestra que era muy buena en su área, y yo por no estar atenta, me tocó el castigo. Que por supuesto te hacía pasar una extrema vergüenza, pero te mantenía en el carril. Y no estoy diciendo que esté a favor de medidas extremas o lacerantes, sino que haya algún tipo de intervención para poder hacer nuevamente de la educación un emblema de superación, respeto, tolerancia y sobre todo conocimiento, que tanta falta nos hace en el país.

Otra experiencia con otro profesor, pero en este caso de matemáticas, el cual era extremadamente riguroso al momento de dar sus clases, ya que explicaba las ecuaciones una vez, dos cuando mucho, de ahí nos iba preguntando a cada uno qué era lo que seguía y por qué; lo que nos obligaba a estar atentos, así como a practicar la lógica, y desarrollar nuestra capacidad numérica y cognitiva. Si te tocaba la mala suerte de haberte perdido algún paso y no poder contestar, te restaba puntos, que para ese entonces era valiosísimo mantenerlos e incrementarlos.

Por lo que se reconoce que en la educación de antes había consecuencias irrefutables, moderadas por reglas más estrictas que hacían valorar el esfuerzo de cada uno. Pero, por otro lado, el que no haya algo que haga respetar el conocimiento en el presente, hace que el alumno pierda el interés del mismo. La educación es la base de cualquier país, por lo que vale la pena cuidarla, valorarla y preservarla.

Hoy abrazo con mucho cariño a todos los maestros en su día, en especial a mi mamá, así como les agradezco el esfuerzo titánico que hacen todos los días por mantener el barco a flote.

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