La increíble Gruta de las Canicas (II)

Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: La increíble Gruta de las Canicas (II)

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En el año 2009, del 30 de enero al 2 de febrero, se efectuó el IX Congreso Nacional Mexicano de Espeleología en la ciudad de Villahermosa, Tabasco. Allí se reunieron numerosos especialistas locales, nacionales e internacionales para intercambiar sus conocimientos y plantear los nuevos descubrimientos en torno a las cavernas. Precisamente el 1 de febrero, la investigadora Laura Rosales Lagarde impartió una magistral conferencia en la que explicó cómo se forman las pisolitas de la Gruta de la Canicas de Teapa.

Los organizadores del evento ya habían planeado una expedición con los participantes del congreso a la citada gruta. La delegación de Yucatán estuvo conformada por Raúl Manzanilla Haas y Carlos Evia Cervantes. En la mañana del día 2 de febrero se reunieron en la puerta del hotel en donde les esperaba un camión. De allí partieron las 37 personas, entre mujeres y hombres, rumbo a la población de Teapa. 

Al descender del autobús hubo que caminar en la selva 3 kilómetros subiendo y bajando los altos cerros de la región. Cuando el grupo llegó a la caverna y los espeleólogos fueron entrando de uno en uno. Después de atravesar unas pequeñas galerías se encontraron en una bóveda en donde el suelo estaba cubierto por una gruesa capa de millones de pisolitas o canicas de cueva. Todos quedaron maravillados; algunos espeleólogos tomaron con sus manos las piezas y las dejaban caer entre sus dedos.

Las perlas de las cavernas se forman cuando un cuerpo extraño en una charca, como un grano de arena o un fragmento sólido, va recubriéndose poco a poco debido a la precipitación de la calcita por el constante paso del agua. 

Además de las canicas, la cueva tiene otras formaciones naturales que embellecen el techo y las paredes de la cavidad. Pero no todo fue fácil pues en el recorrido pues hay un paso muy estrecho que se tiene que atravesar acostado y metiendo el vientre para poder superar el obstáculo. Algunos no pasaron, yo lo logré en el segundo intento. 

De acuerdo con una fuente consultada esta cueva es un sistema de galerías de 529 metros de longitud y 17 metros de profundidad. La misma fuente señala que hay unos 200 millones de perlas de las cavernas o bolitas de calcita, que forman un manto casi uniforme que cubre el suelo de las galerías y las bóvedas de la cueva. Algunas son tan pequeñas como un chícharo y otras pueden alcanzar el tamaño de un limón grande. 

La cueva se ubica en un rancho privado y el dueño nos advirtió que, al salir, iba a revisar nuestras mochilas para comprobar que no nos lleváramos alguna canica, pero finalmente no lo hizo. Después de recorrer toda la gruta nos encaminamos hacia la salida muy satisfechos de haber conocido esta increíble maravilla subterránea.

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