Baja afluencia turística en Progreso sorprende a comerciantes

A pesar del calor y la llegada de la primera quincena de julio, las playas progreseñas no están recibiendo la cantidad de visitantes proyectados por venteros

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Familias que salen a la playa intentan gastar lo menos posible, comentaron los venteros
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Fue una jornada dominical atípica. El tiempo favorable, la transmisión del partido México contra Inglaterra y días antes “sonó la lata” con la quincena. Las condiciones permitieron grandes expectativas, pero la realidad fue otra, según algunos prestadores de servicios.

Oficialmente arrancaron las vacaciones de verano; meridanos y turistas nacionales y extranjeros optaron por exiliarse a Progreso para remojarse en sus pletóricas playas, “tomar la cheva” y disfrutar de los mariscos.

El “éxodo” a la playa se inició en la terminal de autobuses desde las 10 de la mañana, donde se formaban filas con familias, grupos de amigos, aficionados de la Selección Mexicana y algunos turistas nacionales y extranjeros.

Si bien eran largas, las filas no salían de las instalaciones de la terminal. La frecuencia de salidas, cada 20 minutos, permitieron que avanzara y los pasajeros abordarán lo más pronto el autobús.

El trayecto, según Google Maps, tuvo una duración de 50 minutos.

Algunos pasajeros comentaron que esperaban más tiempo para ingresar al puerto por los trabajos de reconstrucción y rehabilitación del puente de la carretera Mérida-Progreso.

Según algunos pobladores, el cuello de botella se forma durante las tardes, cuando la gente regresa a la capital yucateca.

Ya en el malecón, las playas estaban con gente, pero no la suficiente como esperaban algunos prestadores de servicios, principalmente, quienes se dedicaban a la renta de sombrillas, camastros, palapas y sillas.

“Hay poca gente para lo que esperábamos, y la que llega prefiere irse a los restaurantes donde se transmitirá el partido de fútbol”, comentó Maribel Caamal, quien promocionaba la renta de palapas con costo en 350 pesos o que los bañistas compren los platillos y bebidas para no pagar por el uso de sombrillas o palapas.

Aunque las autoridades municipales fijaron precios estándares para la renta de las palapas o sombrillas, algunos prestadores ofrecen renegociaciones dependiendo del consumo de la comida y bebidas o el tamaño de las familias.

Para quienes no pagaron sombrillas, camastros ni palapas, colocaron sus toallas y a disfrutar de la brisa, comida que trajeron desde casa, tomar la cerveza o refresco, y disfrutar del sol y el mar.

Mientras los niños jugaban en la arena, otros se sumergían en el o se asoleaban, era un ir y venir con vendedores de dulces, golosinas, fruta, kibis, bolis y juguetes.

Para Gabriel Domínguez, locatario del mercado “Francisco I. Madero”, mencionó que para ser un domingo cercano a la quincena, fue regular en comparación con lo que esperaban.

“Quizá el Mundial hizo que la gente se quede en sus casas, esperemos que después de la competencia, los visitantes comiencen a llegar”, expresó.

Festival del Ceviche

También se realizó el Festival del Ceviche, donde los comensales encontraron variedades de estilos como el tradicional, peruano, tropical con frutas, combinaciones con totopos o chicharrón; aguachiles, tostadas, bebidas y postres. Los organizadores calculan la presencia de unos 2 mil asistentes.

(Información de Fernando Hoil)

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