Adiós, señora Ayuso
Salvando al fuego, columna de wEnrique Vera: Adiós, señora Ayuso
La presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció que daba por terminada su gira por México. Después del ridículo monumental de sus intervenciones revindicando la Conquista y la figura de Hernán Cortés, acompañada, eso sí, de la plana mayor de la derecha mexicana. Díaz Ayuso forma parte del Partido Popular, el partido más corrupto de Europa (véase el caso Gürtel, caso Kitchen, etc.) y del ex presidente José María Aznar, un criminal que metió a su país a una guerra con consecuencias terribles (véase el atentado del 11m). Una figura clave tras bambalinas es Miguel Ángel Rodríguez, director de gabinete de Díaz Ayuso y quien fue secretario de Estado de Comunicación y portavoz del gobierno de Aznar. Nada es casualidad. Buena parte del discurso ultra e incendiario de la señora Ayuso es gracias al también conocido como MAR.
Se podría decir que Aznar, desde su fundación FAES, organización que se dedica a realizar eventos en pro de la “libertad” “y en contra de todos los gobiernos de “izquierda”, es el titiritero de la derecha y extrema derecha española que incluye tanto al Partido Popular como a Vox. Hoy la derecha y la extrema derecha ya gobiernan juntos en varios territorios del Estado español como Extremadura y Aragón. Incluso se podría decir que el estilo trumpiano de la señora Ayuso se sitúa a la derecha de Vox, la extrema derecha en España. Imagínese usted la calidad del personaje.
Díaz Ayuso vino a México a revindicar la Conquista y la figura de Hernán Cortés desde el “amor”, cobijada por figuras como Salinas Pliego, Alexandra Rojo De la Vega (alcaldesa de la Cuauhtémoc, ¡háganme el favor!), Maru Campos, y nos dejaron claro cuál es la visión reaccionaria de la derecha de todo el mundo: “Es momento de dejar de comprar la versión siempre acomplejada de las supuestas conquistas para estar divididos y enfrentados con las gafas del pasado y sobre todo para que la gente no tome responsabilidad ninguna sobre qué tiene que hacer en el presente y especialmente en el futuro”, dijo la señora Ayuso.
La señora Ayuso que escribe el nombre de México con “J” para negar, desde la ortografía, el origen indígena de nuestro país, no entiende que muchas de las opresiones de hoy en día tienen su origen en las estructuras sociales de la Conquista.
Para ella, 20 millones de muertos y la esclavitud, son afecto y, si no ves ese amor, pues estás acomplejado. En un ejercicio de ignorancia, racismo, clasismo y colonialismo inabarcable se pregunta: “¿Cómo puede ser que cinco siglos más tarde, los que estamos aquí compartamos unos mismos apellidos, un mismo idioma y una misma religión? Yo pienso que sólo es a través del amor posible”. La derecha española y mexicana revindican la figura de Hernán Cortés. En Yucatán, la derecha yucateca revindica las estatuas de los Montejo instaladas en 2010: un símbolo profundo de racismo y clasismo. Los símbolos, la memoria histórica son importantes porque nos ayudan a construirnos como pueblo. El pueblo de México le demostró a la señora Ayuso que México es mucha pieza y mucho pueblo. Adiós, señora Ayuso. Adiós, Mamá Carlota.
