Kane Parsons habla sobre ‘Backrooms’ y los espacios liminales
La película sigue a Clark (Chiwetel Ejiofor), un comerciante que descubre una puerta hacia un laberinto infinito de habitaciones anodinas.
A sus apenas 20 años, el director Kane Parsons ha convertido “Backrooms”, una idea nacida en internet, en uno de los eventos cinematográficos más singulares del año a cargo de la famosa productora A24.
La película sigue a Clark, interpretado por Chiwetel Ejiofor, un comerciante que descubre una puerta hacia un laberinto infinito de habitaciones anodinas. Cuando desaparece en ese espacio, su terapeuta —la doctora Mary Kline, encarnada por Renate Reinsve (Renate Reinsve)— se adentra en ese mundo, mientras la realidad comienza a fracturarse a su alrededor.
De YouTube al cine, sin perder el control creativo
El origen de “Backrooms” se remonta a 2022, cuando Parsons publicó un corto en línea que rápidamente conectó con cientos de personas. Apenas un mes después, con solo 16 años, ya recibía propuestas de estudios. Sin embargo, el joven creador reconoce que el entusiasmo vino acompañado de desconfianza.
“Había crecido viendo cómo muchas propiedades eran destrozadas por ejecutivos”, admite.
Esa preocupación marcó su proceso de negociación: proteger la esencia de su obra era una prioridad absoluta. Con el respaldo de productoras como Atomic Monster y 21 Laps, logró llevar el proyecto a A24 bajo condiciones que respetaran su visión.
El camino no fue sencillo. Parsons describe la producción como una “apuesta” constante, en la que tuvo que equilibrar sus exigencias creativas con las dinámicas de una gran producción. Jornadas de hasta 21 horas reflejan su obsesión por cuidar cada detalle.
“A major new moviemaking talent has arrived in director Kane Parsons, and he’s the beginning of a movement.” (@LATimes)
— A24 (@A24) May 29, 2026
BACKROOMS is now playing in theaters everywhere. pic.twitter.com/NawG4y1NwU
El terror de lo familiar: por qué inquietan los espacios liminales
Uno de los elementos más distintivos de “Backrooms” es su exploración de los llamados espacios liminales: lugares cotidianos, vacíos y descontextualizados que provocan una inquietud difícil de explicar. Para Parsons, su poder radica en la memoria.
“Siento que el espacio liminal, todo ese mundo, conecta con la gente a un nivel en el que hace referencia a pequeños fragmentos de recuerdos sin contexto. Hay pequeños destellos abstractos de un lugar al que fuiste de niño, del que no tienes ni idea de dónde estaba, cuándo ocurrió o qué pasó exactamente”, explica.
“Simplemente tienes información que a veces flota en el cerebro, y muchas de estas pequeñas fotos del espacio evocan la sensación de las personas que tuvieron infancias a principios de los 2000 y los 90, y creo que eso se debe en parte a que el medio de muchas de estas imágenes es la cámara digital”.
Esa estética, alimentada por imágenes digitales y fotografías aparentemente anónimas, permite que el espectador proyecte su propia experiencia. El resultado es un terror más introspectivo que explícito.
Un universo en expansión
Aunque la película deja múltiples interrogantes abiertos, Parsons asegura que “Backrooms” está lejos de concluir. El proyecto fue concebido como una narrativa en expansión, que podría seguir desarrollándose tanto en cine como en plataformas digitales.
El director no descarta regresar a YouTube, medio donde nació el fenómeno y donde, asegura, conserva una libertad creativa difícil de replicar en la industria tradicional.
“Esto es solo una pequeña puerta que nos llevará a una mayor evolución hacia la verdadera esencia de la narrativa, que se ha estado gestando en línea durante años”, declaró.
“Para quienes estén interesados, tengo un contrato y estoy al tanto de todo, lo que significa que definitivamente no he terminado con ‘Backrooms’”.
Con información de Variety
