Y ahora, Chichén
Mientras Grupo Xcaret recibe una embestida federal por el uso de símbolos mayas...
Mientras Grupo Xcaret recibe una embestida federal por el uso de símbolos mayas, lugareños de Pisté acusaron de traición al gobierno de Yucatán, luego de que el Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH), cerrara el acceso a la Zona Arqueológica de Chichén Itzá en medio de una mesa de diálogo sobre la reubicación de los puestos donde venden artesanías.
“Mientras la mesa de diálogo llevaba ya cinco horas continuas entre el INAH, la Procuraduría Agraria, Derechos Humanos, Gobernación, INPI, Gobierno del Estado y las comunidades de Pisté y Telchaquillo, se les notificó a los miembros del Concejo Indígena de Gobierno de Pisté que con la presencia de la policía estatal y la Guardia Nacional, cercaron la entrada del parador turístico de Chichén Itzá por orden del gobierno de Joaquín Díaz Mena", escribió en un comunicado el colectivo Comunidades por la Autonomía, la noche del 18 de mayo.
Los artesanos acudieron al recinto ya cerrado para manifestarse en contra del cierre del Centro de Atención a Visitantes (Catvi) y el antiguo parador turístico operado por el Patronato Cultur.
A través de un comunicado, en coordinación con el gobierno de Yucatán, encabezado por Joaquín Díaz Mena, el INAH anunció el cierre temporal de acceso en la zona arqueológica de Chichén Itzá como “medida preventiva”. Es un viejo problema, nadie ha podido contra los vecinos que suelen acosar al turismo. Pero con el tren maya han cambiado las cosas incluso en Tulum, también motivo de fuertes quejas, mientras Xcaret, en sentido opuesto, vive un “sacrificio maya” inusitado.
Vecinos denunciaron que mientras se realizaba una mesa de diálogo con las autoridades, les avisaron del cierre del recinto, lo que calificaron como una traición dado que ni si quiera esperaron a que terminaran las pláticas sobre la reubicación de sus puestos.
Frente a la falta de respuestas y la postura asumida por las autoridades, el Concejo Indígena de Gobierno, representantes ejidales y habitantes de Pisté han decidido regresar a su comunidad para reunirse en asamblea y definir las acciones a seguir.
En Chichén, está a prueba el renacimiento maya emblema de gobierno morenista que recibe una sopa de su propio chocolate tras el juego de intereses en Xcaret, y ya vemos que una opción es la fuerza pública en Pisté, donde la política siempre ha fracasado.
Promovida por un anterior gobierno panista como Nueva Maravilla de la Humanidad, Chichén muestra que la política joaquinista está en tela de juicio, con un sector turístico inestable, el discurso pacifista y de cercanía en las redes sociales, con nulo impacto en tierras indígenas.
Tanto así, que lugareños denunciaron que el gobierno de Yucatán nuevamente incumple con el pueblo Maya, y considera que la llamada “renacimiento Maya” responde únicamente a fines de campaña. Integrantes de Pisté reafirman su respaldo a la lucha de la comunidad.
El cierre temporal de la zona, la fuerza pública y la fragilidad política hacen sentir momentáneamente y simbólicamente que cerrar Chichén es, turísticamente, como “clausurar” Yucatán.
