Vuelos nocturnos
Unas sopas instantáneas son servidas por un sobrecargo a unos pasajeros durante un vuelo nocturno nacional....
Unas sopas instantáneas son servidas por un sobrecargo a unos pasajeros durante un vuelo nocturno nacional. SÍ, de esas de diez pesos que no se recomiendan para la salud.
Fue el segundo intento de viajar en el día, pese a que meses antes se compraron los boletos. Un grupo de 40 personas rumbo a una convención. Un día antes, la aerolínea avisó que cancelaba esos vuelos por “sobre venta” y que devolvería los pagos un mes después, previos trámites de los clientes que ya tenían hotel, tours y agenda en el destino.
Por la intervención un mediador de agencias de viajes, la empresa que ofrece todo por pocos pesos, aceptó trasladar al grupo en un vuelo nocturno. En los últimos años mucho ha cambiado el servicio de las aerolíneas en México, tras la pandemia, y ahora el mundial y la temporada vacacional, pero sobre todo un juego de intereses de las empresas que a su vez juegan con el cliente, al parecer según les convenga en pesos y centavos por encima de boletos ya pagados,
Ni el rescate de Mexicana ha frenado este declive de la conectividad que le pega al turismo interno y a los derechos básicos del consumidor, al grado que solo parece quedar la opción de un “a quien corresponda” para que recurra el viajero “sobre vendido” o “sobre cobrado”, según se vea, que aceptó la ganga de las aplicaciones de smartphone.
Vuelos cancelados, y no por mal tiempo sino por políticas de sobreventa, retrasos aparentemente injustificados que hacen recordar aquel eslogan de la aerolínea puntual de México, ausencia de alimentos y amenidades en vuelos de más de dos horas son parte del panorama de hoy en la interconexión nacional.
Tarifas aeroportuarias de clase mundial y el agua de 300 mililitros a 49 pesos para financiar una conectividad aérea moderna y eternas concesiones que lucen en las principales terminales, que son unas pocas frente a las que necesitan vuelos. Pero si se rifó un avión presidencial, se construyó un tren maya, qué se puede esperar para la aeronáutica civil. El bajo costo al nivel de una sopa instantánea en vaso de unicel. O la recomposición de un esquema que parece fue descompuesto.
La atención a personas con discapacidad, sin exprimirles más la cartera, la puntualidad, las amenidades abordo y la seguridad de que boleto pagado no se vuelve a vender, son algunas ideas de las necesidades del sistema de vuelos nacional.
Mientras tanto el gobierno de Joaquín Díaz Mena sigue hablando de grandezas en materia turística, del Puerto de altura de Progreso, del control de Chichén Itzá y del rescate de Mérida como joya turística. Pero los vuelos también son importantes, si bien Cancún es un privilegiado centro de distribución mundial, un viajero bien informado puede ahorrarse experiencias de muy alto costo. Que lo barato no salga caro y que vaya de la mano Progreso, con el tren maya y la conectividad aérea. Hay confianza en el sector turístico y en todos quienes necesitan movilidad que los vuelos nocturnos, en penumbras, no serán ignorados.
