Vamos al siguiente nivel

He hablado en este espacio mucho sobre lo que tenemos que hacer los artistas de este tercer milenio...

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He hablado en este espacio mucho sobre lo que tenemos que hacer los artistas de este tercer milenio. Necesitamos aprende a vivir del arte sin renunciar a nuestra identidad creativa. Hoy, crear buena obra ya no es suficiente. Muchos artistas con talento se quedan en sus estudios, ya sea literarios, de música, de artes plásticas y demás, porque nadie les ha enseñado cómo funciona el mercado de las artes en la actualidad.

Ya se acabaron los tiempos en que el propio Giuliano de la Rovere, mejor conocido como el Papa Julio II, tocaba a las puertas de Miguel Ángel Buonarroti, para encargarla que pintara los frescos de la Capilla Sixtina. Eso ya no existe, pero muchos están esperando que les toquen la puerta o les llamen por teléfono. Ahora es un entorno cada vez más competitivo. Esto impulsado por la digitalización, las redes sociales y los mercados globales.

Ahora se tiene que comprender la gestión, el marketing y la comercialización se ha vuelto parte esencial del camino profesional de cualquier artista de la disciplina que sea. Nosotros mismos necesitamos ayudarnos a convertir nuestro trabajo creativo en un proyecto profesional, sostenible y con proyección.

Por ello debemos tener la obligación de reunir los conocimientos clave para estructurar el negocio que respalda cualquier proyecto artístico; y me estoy refiriendo a elaborar desde una detallada planificación estratégica, fijar precios de nuestro trabajo, la construcción de nuestra marca personal, las relaciones públicas con empresarios, inversores, clientes potenciales en general y, por supuesto, la expansión a entornos digitales. No puede existir nadie que se quede fuera de esto. Si no vas a convertirte en un creador desconocido y olvidado. Como músico tengo que cuidar no solo lo que voy a presentar, ya sea haciendo versiones, componiendo y demás, pero sin olvidar el vestuario, el escenario a presentarme, la comercialización de la presentación (boletos, patrocinios, entrevistas, publicaciones y un largo etcétera), fotografía fija, video y producción en general y con el riesgo que todo negocio tiene de que las cosas no terminen bien.

No hay fórmulas secretas ni precisas, pero los tiempos han cambiado y tenemos la obligación de estar vigentes en la forma de interactuar y mercadear nuestro arte. Hasta la próxima semana.

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