Se registran y le apuestan a la desmemoria
Apenas la dirigencia nacional de Morena emitió la convocatoria para el registro de aspirantes a coordinadores de los distritos federales...
Apenas la dirigencia nacional de Morena emitió la convocatoria para el registro de aspirantes a coordinadores de los distritos federales, que más tarde serán candidatos a diputaciones, y comenzaron también a moverse quienes buscan las presidencias municipales de Quintana Roo, cuando algunos personajes que poco o nada hicieron por sus localidades ya se inscribieron, convencidos —o eso parece— de que la gente volverá a votar por ellos, de que la gente no tiene memoria y, peor aún, de que es manipulable.
Nadie puede cuestionar que cualquier ciudadano tenga derecho a aspirar a un cargo. El problema es cuando quienes ya tuvieron la oportunidad de gobernar pretenden presentarse nuevamente como si el pasado no existiera, como si bastara una fotografía, un registro partidista y unas cuantas reuniones para borrar años de administración. Porque hay algo que algunos políticos todavía no entienden: la gente sí tiene memoria.
Sin mencionar nombres, ahí está el caso de Isla Mujeres. Se realizó una magnífica labor durante las primeras cinco horas de los cinco años de esta administración, cuando se limpió de tanta basura esa hermosa ínsula. Fueron cinco horas muy productivas. El pequeño detalle es que después quedaron cuatro años, 364 días y 19 horas para gobernar, y ahí, para muchos habitantes, comenzó otra historia.
Hoy aparece nuevamente la aspiración a una diputación federal y habrá que ver qué dice la gente.
También habrá que preguntar por el mentor de la aspirante, quien la ha guiado incluso al grado de renunciar al partido que la llevó al poder Y cambiar de camiseta como quien cambia de calcetines. Recordar que este padrino acusó a la dirigencia nacional de Morena de traicionar a la militancia. Y aun así, ahí está la ahijada política buscando la venia de los morenistas. ¿Y qué dirán los isleños de quienes, según diversos señalamientos, tienen importantes intereses económicos alrededor de los carritos de golf que se rentan al turismo?
Tulum tampoco se queda atrás. Otro personaje que busca una diputación federal pretende dar el siguiente salto político después de gobernar uno de los municipios turísticos más importantes de México. Y aquí vale recordar que llegó a la alcaldía tras el lamentable fallecimiento de un presidente municipal que sí era querido por buena parte de los habitantes. Hoy, en cambio, hay quienes dicen que al actual aspirante ya no lo quieren ni en su casa. Quizá sea una exageración política, pero lo cierto es que los ciudadanos tienen derecho a revisar los resultados y preguntar qué pasó con Tulum.
Porque hablamos de un municipio con aeropuerto internacional, Tren Maya, zona arqueológica, playas y una enorme capacidad turística. Si después de una administración existen cuestionamientos sobre sus resultados y sobre el rumbo del municipio, no parece descabellado pedir explicaciones antes de entregar una nueva candidatura. Lo rescatable es que, mientras algunos buscan brincar de cargo, en Tulum ya hay quienes reciben con entusiasmo a quien podría encabezar la próxima etapa política y a quien, por cierto, ya le abrieron la “Puertilla”.
Y luego está Playa del Carmen, otro caso que merece atención y que buscaría una reelección. Una ciudad con un enorme potencial económico y turístico, pero que enfrenta una discusión seria sobre sus finanzas y su administración. Ahí tenemos a quien pretende continuar en la política, pese a los cuestionamientos por su poca presencia en las sesiones de Cabildo y por una gestión en la que, entre otras cosas, hasta se cambió el nombre del municipio. El nombre podrá cambiarse; la realidad, no.
Y tampoco debería olvidarse aquella elección que ganó —entre comillas— frente a quien, para muchos habitantes, sí había trabajado por Playa del Carmen y por su gente. Hoy nuevamente se busca la confianza ciudadana. Pero quizá habría que recordarles a todos estos aspirantes algo muy sencillo: primero deberían explicar qué hicieron con el cargo que ya tuvieron y después pedir otro.
Porque podrán registrarse, buscar padrinos, reunir estructuras, tomarse fotografías y pronunciar todos los discursos que quieran. Lo que no pueden hacer es borrar la memoria de los ciudadanos. Al final, podrán cambiar de partido, de camiseta, de discurso y hasta de municipio en los documentos oficiales.
Lo único que no pueden cambiar es lo que la gente recuerda.
Y esa memoria, tarde o temprano, termina hablando en las urnas.
