Piso parejo: la gran falacia
Una vez más, la política en Quintana Roo confirma que el llamado "piso parejo" no pasa de ser un discurso conveniente...
Una vez más, la política en Quintana Roo confirma que el llamado "piso parejo" no pasa de ser un discurso conveniente. Se repite en conferencias, se presume en comunicados oficiales y se invoca cada vez que un partido abre un proceso interno. Pero cuando llega el momento de competir, la realidad termina imponiéndose, porque no todos llegan con las mismas oportunidades.
El reciente registro de aspirantes para coordinar los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación deja pocas dudas. Los nombres son conocidos desde hace años: Rafa Marín Mollinedo, el senador Eugenio "Gino" Segura, Marybel Villegas, la presidenta municipal Ana Paty Peralta y la diputada del Partido Verde Alexa Murguía. Ninguno es un ciudadano común que haya surgido de la base militante sin estructura o sin respaldo político.
Todos cuentan con un activo que resulta determinante en cualquier competencia, y eso son ni más ni menos que los grandes recursos económicos, operadores, presencia mediática, relaciones políticas y grupos de apoyo construidos durante años desde cargos públicos o posiciones de poder.
Esa es una ventaja objetiva frente a cualquier militante o simpatizante que, teniendo preparación, trayectoria social o liderazgo comunitario, simplemente no dispone de los reflectores ni de las estructuras para hacerse visible.
En teoría, cualquier ciudadano puede aspirar. En los hechos, muy pocos tienen posibilidades reales de competir, y paradójicamente eso es contra lo que se supone que luchó Morena en sus inicios.
La democracia interna pierde sentido cuando los procesos comienzan con participantes que parten desde posiciones completamente desiguales. Mientras unos llegan con equipos de comunicación, fotógrafos, estructuras territoriales, jefes de prensa, estructura organizada y un amplio reconocimiento público, otros apenas podrían aspirar a llenar el formato de inscripción.
Eso no significa que alguno de los aspirantes haya cometido una irregularidad por contar con trayectoria política. Significa, simplemente, que hablar de igualdad de condiciones resulta difícil cuando las diferencias en recursos y posicionamiento son tan marcadas.
Otro elemento que deja el proceso es la creciente influencia del Partido Verde Ecologista de México dentro del bloque gobernante. De los perfiles registrados, tres mantienen vínculos políticos con el Verde —Ana Paty Peralta, Eugenio Segura y Alexa Murguía— mientras que únicamente dos provienen de Morena: Rafa Marín Mollinedo y Marybel Villegas, quien además proviene del PRI, PAN y PRD.
No es un dato menor. Desde hace varios procesos electorales el Verde ha incrementado su presencia en Quintana Roo hasta convertirse en uno de los principales factores de decisión dentro de la coalición oficialista. Hoy vuelve a demostrar que posee una importante capacidad para colocar perfiles en la competencia por la candidatura más importante del estado.
La pregunta es inevitable: ¿quién terminará definiendo realmente la candidatura a la gubernatura, Morena o su principal aliado político?
Mientras tanto, el ciudadano observa desde afuera un proceso que, aunque formalmente está abierto, parece reservado para quienes ya cuentan con poder, influencia y estructuras consolidadas.
Porque el verdadero "piso parejo" no consiste únicamente en permitir que cualquiera se registre. Consiste en garantizar que todos tengan posibilidades reales de competir.
Y eso, al menos en Quintana Roo, sigue siendo una asignatura muy pendiente.
