Nueva propuesta, por el rescate de Tulum
Dentro de la inestabilidad turística generalizada que golpea al país, el caso de Tulum es especialmente grave. Uno de los municipios con mayor potencial...
Dentro de la inestabilidad turística generalizada que golpea al país, el caso de Tulum es especialmente grave. Uno de los municipios con mayor potencial turístico de México se encuentra sumido en una crisis que amenaza su futuro económico: inseguridad, sargazo, precios exorbitantes, un aeropuerto que no ha alcanzado las expectativas y, por encima de todo, un gobierno sin pies ni cabeza, incapaz de poner orden y aprovechar las enormes ventajas de esta localidad.
Tulum tiene todo para ser uno de los grandes motores turísticos de Quintana Roo, pero su realidad dista mucho de ese potencial. La imagen internacional, las playas y la riqueza natural no han sido suficientes para ocultar los problemas que hoy enfrentan empresarios, comerciantes, trabajadores y habitantes. El paraíso turístico se deteriora mientras la autoridad municipal parece no encontrar la brújula para corregir el rumbo.
Por eso cobra especial relevancia el registro de Jorge Portilla Mánica como aspirante a la Coordinación de la Transformación y la Soberanía en Tulum. Se trata de un tulumnense que conoce de cerca las carencias de la localidad, sabe cuáles son sus problemas y, sobre todo, entiende que recuperar el municipio requiere mucho más que discursos: hace falta orden, capacidad de gestión y un compromiso real con la población.
Portilla representa una opción que busca poner nuevamente en el centro a los habitantes de Tulum, una sociedad que se siente agraviada por decisiones políticas y por la llegada de personajes que, sin conocer a fondo la realidad local, terminaron ocupando espacios de poder sin demostrar la capacidad necesaria para gobernar.
La historia reciente del municipio también dejó una herida política. La lamentable muerte de quien había ganado las elecciones abrió paso a una nueva etapa que, lejos de consolidar un proyecto de gobierno a la altura de las circunstancias, ha dejado inconformidad y cuestionamientos sobre el rumbo de la administración. Una tragedia humana terminó convirtiéndose también en un parteaguas político para una comunidad que esperaba continuidad, compromiso y resultados.
El problema es que gobernar Tulum no consiste solamente en ocupar una oficina o administrar los recursos públicos. Se necesita conocer sus colonias, escuchar a sus habitantes, entender las necesidades de quienes viven del turismo y, al mismo tiempo, atender a una población que no puede seguir relegada frente a los intereses de quienes llegan atraídos por el negocio inmobiliario y turístico.
Jorge Portilla ha buscado construir su trayectoria política alrededor de las necesidades de la población y de la exigencia de mejores condiciones para los tulumnenses. Su registro abre, por tanto, una discusión necesaria: si el municipio tiene que continuar por la misma ruta o si llegó el momento de apostar por un proyecto que conozca el territorio y tenga la capacidad de corregir lo que no funciona.
Porque la crisis de Tulum no se resolverá únicamente con campañas de promoción turística ni con grandes inversiones. Primero hay que recuperar la seguridad, mejorar los servicios públicos, atender el problema del sargazo, revisar los excesos que encarecen la experiencia del visitante y devolver la confianza a quienes generan empleos. También hay que recordar que el desarrollo no puede medirse solamente por el número de hoteles o por el precio de las propiedades, sino por las condiciones de vida de sus habitantes.
Tulum necesita orden para iniciar un nuevo comienzo. Y ese comienzo exige autoridades que conozcan su realidad, que escuchen a su gente y que comprendan que el potencial del municipio no puede seguir desperdiciándose. La oportunidad está ahí; lo que hace falta es voluntad política para convertirla en resultados.
El registro de Jorge Portilla Mánica coloca sobre la mesa una alternativa y plantea una pregunta que cada vez cobra más fuerza entre los tulumnenses: ¿puede el municipio recuperar el rumbo con quienes no han sabido gobernarlo o necesita abrirle paso a una nueva etapa?
La respuesta tendrá que construirse con trabajo, propuestas y respaldo ciudadano. Lo que ya no admite discusión es que Tulum merece mucho más que una administración rebasada por sus propios problemas. Merece recuperar el orden, la confianza y la esperanza de volver a ser el destino que todos presumían, pero también el municipio en el que sus habitantes puedan vivir con dignidad.
