Mozart y la ansiedad
Durante años he escuchado una afirmación que se repite como verdad absoluta: que la afinación en 440 Hz es incorrecta, artificial o incluso perjudicial...
Durante años he escuchado una afirmación que se repite como verdad absoluta: que la afinación en 440 Hz es incorrecta, artificial o incluso perjudicial, mientras que 432 Hz sería la afinación “natural”, capaz de armonizarnos con el universo, nuestro organismo y hasta nuestras emociones. Ahora aparece una nueva variante: Mozart afinado a 432 Hz para disminuir la ansiedad y “calmar la mente”.
Como músico y también desde la Musicoterapia, creo que vale la pena separar la ciencia de la moda. Para empezar, 440 Hz solamente significa que utilizamos como referencia el La sobre el Do central afinado a esa frecuencia. No siempre fue así. Durante siglos las afinaciones variaron según países, ciudades, iglesias y orquestas.
Incluso Mozart escuchó y escribió su música bajo referencias diferentes a nuestro actual 440 Hz. Pero de ahí a afirmar que componía en 432 Hz o que esa frecuencia contiene algún secreto terapéutico existe una enorme distancia. Afinar una obra en 432 en lugar de 440 Hz baja ligeramente su altura, aproximadamente un tercio de semitono.
¿Puede percibirse diferente? Por supuesto, pero muy pocas personas en el mundo lo notarían. Los resultados son interesantes, pero aún insuficientes para afirmar que 432 Hz posee propiedades curativas especiales. Entonces, ¿Mozart puede ayudar a disminuir la ansiedad? Sí, pero la pregunta correcta sería: ¿por qué?
En Musicoterapia no solamente importa la frecuencia de afinación. Intervienen el tempo, ritmo, dinámica, armonía, instrumentación, volumen, duración, contexto de escucha y, fundamentalmente, la historia y relación que cada persona tiene con determinada música. Un Adagio de Mozart no provoca necesariamente la misma respuesta que un movimiento vertiginoso de una de sus sinfonías.
Lo malo es convertir una posible terapia en una receta universal: El escuchar Mozart a 432 Hz no hará que desaparecerá su ansiedad del todo. El cerebro es bastante más complejo. La afinación 432 Hz es perfectamente válida y hasta agradable.
Lo cuestionable es adjudicarle poderes que la ciencia todavía no ha demostrado. La música puede calmar la mente; lo que todavía no sabemos es si la calma está en Mozart, en quien escucha… o en esos ocho Hertz que alguien decidió convertir en medicina. Hasta la próxima semana.
