Las vicisitudes de envejecer y el trasporte público
Sabemos de antemano que llegar a la tercera edad, no solo es un proceso biológico que necesariamente se tiene que transitar...
Sabemos de antemano que llegar a la tercera edad, no solo es un proceso biológico que necesariamente se tiene que transitar, en este caminar de años almacenados en el tiempo, la adaptación a diversas circunstancias de vida es indispensable. Los esfuerzos son mayúsculos, y qué decir de la economía, la salud y el transporte público, caudal de obstáculos que la misma sociedad va poniendo, desafíos diarios del entorno urbano que rodea a la ciudad de Mérida.
Para el adulto mayor la convivencia con el transporte público actual es una experiencia de profunda transición y desde luego, involucra un desafío mayúsculo para su cansado cuerpo. La modernidad que ha entrado a la ciudad de Mérida tiene su lado positivo, como negativo. Hablemos del lado positivo de dicha transición.
El transporte de movilidad Va y Ven, carga en su tecnología mecanismos que favorecen a las personas que pertenecemos a la tercera edad: rampas para sillas de ruedas, pisos bajos para facilitar el abordaje, espacios preferenciales con asientos que supuestamente favorecen la estadía del adulto mayor en el transporte, así como también el aire acondicionado. De igual manera, contamos con tarifa preferencial reducida a $5.00 pesos.
Un punto importante para destacar es que podemos solicitar nuestra parada de ascenso y descenso en cualquier punto de la ruta sin necesidad de caminar forzosamente al paradero. Circuito enlace gratuito: el Ayuntamiento opera el Circuito Enlace de Mérida, transporte gratuito diseñado para adultos mayores y personas con movilidad reducida que se desplazan por el centro histórico. Si, todo lo anterior suena muy bien.
Sin embargo; Ahora hablaremos de lo negativo, porque las personas que al igual que yo, tenemos que movilizarnos en este tipo de unidades, hemos experimentado una variedad de situaciones que nos dejan desamparados ante eventos desafortunados que, como dije al principio, vivenciamos de distinta manera, que los jóvenes o los adultos, ya que nuestros años dan fe, de lo complicado que es llegar a la tercera edad. Se siguen experimentando quejas y faltas de respeto entre los choferes, que a estas alturas, ya deberían estar capacitados y vinculados con la manera empática de manejarse, no sólo con personas de la tercera edad, sino con todo el público en general.
Y bueno esto no ocurre, y continuamos experimentando malos tratos. Es importante recalcar que, aunque nosotros tenemos la oportunidad de abordar el transporte público en cualquier lugar sin que lleguemos hasta el paradero, los choferes no dan parada, inmediatamente simulan no vernos, ya que la tarifa que ellos perciben de nosotros es una tarifa preferencial. Y ¿Qué me dicen de los arrancones y cierres de puertas?
Puedo corroborar de este tipo de acciones lamentables, cuando uno de los operadores del Va y Ven me cerró la puerta cuando yo estaba descendiendo de la unidad, atorando mi brazo con la puerta, este sujeto me arrastró por varios metros, tuve la fortuna de salir ilesa, y denuncié el hecho, porque una de las formas de erradicar, este tipo de actitudes por parte de los choferes es denunciando. Si un chofer actúa de manera altanera y pone en riesgo la vida de un adulto mayor los canales de denuncia son: WhatsApp (ChatBus) 9992785368. Línea telefónica: 9999 20 03 06.
Los datos que se requieren son indispensables: registrar el número económico de la unidad, que está rotulado en los costados y al frente del autobús, la ruta, la fecha, y la hora próxima del suceso. El silencio es cómplice, hablar y denunciar requiere valentía, de esta manera construimos un trasporte público adecuado a las necesidades de la sociedad.
