La curul despreciada
La curul de la Cámara de Diputados federal, que representaría al Distrito 02 de Quintana Roo nació muerta...
La curul de la Cámara de Diputados federal, que representaría al Distrito 02 de Quintana Roo nació muerta. Desde las elecciones federales de 2024, cuando ganó la candidata de Morena, Elda Xix Euan, el destino de esa curul era ser usada como un mero trampolín político.
Y es que a tan solo dos meses de haber rendido protesta como diputada federal, Xix Euan, muy al estilo de las “Juanitas”, solicitó su renuncia por tiempo indefinido, para cederle ese espacio a su suplente, Marybel Villegas Canché, tras un acuerdo de negociación y premio de consolación de Morena para Villegas, para que desistiera su intención de buscar la presidencia municipal de Benito Juárez.
Cargo que, por cierto, Villegas ha intentado llegar en al menos cuatro elecciones, sin poder lograr su objetivo, pues las negociaciones no son el lado fuerte de Villegas Canché, y siempre termina con un premio de consolación, tal y como ocurrirá en el actual proceso interno de Morena.
Hoy, a la curul del Distrito 02 le volvieron a hacer el feo, con la solicitud de licencia de Marybel para buscar, por enésima vez, ser la candidata de Morena a la gubernatura de Quintana Roo.
Y mientras tanto, los habitantes de Othón P. Blanco, Bacalar, José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto y Tulum, que están circunscriptos dentro del Distrito 02 federal, se quedan, una vez más, sin una representación en la Cámara Baja.
Y así seguirán por tiempo indefinido, pues aún se desconoce si la curul quedará acéfala o quién ocupará el cargo, porque la ley dice que se debe llamar a la suplente de la diputada federal electa, pero el problema es que ya no hay suplente de la suplente, porque Marybel lo fue de Elda Xix.
Existe también el rumor de que pudiera ser llamada Xix Euan a retomar la curul, en virtud de que, a pesar de que hoy es la secretaria de Educación de Quintana Roo, aún es diputada federal, pero con licencia, puesto que los cargos de elección son irrenunciables.
Y mientras tanto, los ciudadanos de las comunidades del sur sólo se quedan viendo cómo intereses oscuros usan su única representación en la Cámara de Diputados federal, como un verdadero trampolín político y, una vez más, se quedan sin representación política.
Lo verdaderamente grave es que esta práctica se ha normalizado. Los partidos políticos piden el voto con la promesa de representar a la ciudadanía, pero una vez obtenido el cargo, algunos legisladores lo utilizan como moneda de cambio, plataforma para aspiraciones personales o pieza de negociación dentro de los grupos de poder. El mandato popular queda relegado a un segundo plano, mientras quienes depositaron su confianza en las urnas terminan siendo los grandes perdedores.
El Distrito 02 no eligió una curul para alimentar proyectos políticos individuales, sino para tener una voz permanente en el Congreso de la Unión que defendiera los intereses del sur de Quintana Roo.
Pero mientras esa representación siga tratándose como un premio de consolación o un simple escalón hacia otro cargo de políticos “chapulines”, la democracia será únicamente una simulación y los ciudadanos continuarán pagando el costo de una clase política que parece más preocupada por la siguiente elección que por cumplir el compromiso que asumió con sus electores.
