Cuento ejemplar
Reflexiones espirituales por Roberto Díaz y Díaz
Un rey paseaba por su jardín cuando descubrió que todos sus árboles y flores se estaban marchitando. “El Roble” dijo que moría porque no podía ser tan alto como el Pino. “El Pino” se dejaba caer avergonzado por no dar uvas como la Vid. “La Vid” se moría de envidia por no florecer como la Rosa. Y la “La Rosa” lloraba por no ser tan fuerte como el Roble.
En medio de tanta envidia y desolación, el rey encontró “una Fresa”, la planta más fresca y radiante de todo el jardín. ¿Cómo puedes crecer tan saludable en este jardín tan mustio?, le preguntó el monarca a la fresa. -“No lo sé”, respondió la fresa, -“Quizá porque siempre supuse que cuando me plantaste querías fresas. Si hubieras querido un roble o una rosa, los habrías plantado en mi lugar. Así que lo único que hago es ser Fresa, de la mejor manera que sé”.
Esto nos hace pensar que debemos desarrollar nuestras cualidades: todos tenemos cualidades, solo que las tenemos en forma de semillas, las cuales están en espera de que las hagamos salir para actualizarlas y desarrollarlas. Hay que tener mucho cuidado de nuestros pensamientos.
Nuestros pensamientos tienen mayor peso en nuestra vida que nuestras experiencias, porque nuestra mente sigue contando los pensamientos porque son más numerosos. ¿Tienes miedo a fracasar? No tengamos miedo al fracaso.
En realidad, lo que llamamos fracasos no son más que resultados no esperados. ¿Eres esclavo de tus metas? Hay que estar conscientes de que no nos esclavicen nuestras metas, en no convertir nuestra vida en una carrera de obstáculos, ya sean reales o imaginarios. La comparación constante hace que “perdamos nuestro centro”.
Más vale que seas “competente” y no “competitivo”. Tal vez no seas un profesionista, pero sí puedes ser un profesional en lo que haces.
