Por mi raza hablará… la razón

Caleidoscopio, columna de Martín Martínez Erosa: Por mi raza hablará… la razón

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Columna de Martín Martínez Erosa
Últimamente he escuchado con frecuencia en diferentes sitios y medios algo que cada vez más, no solo llama mi atención, sino que me genera una incomodidad y una preocupación que crece cada día. Atestiguo tristemente la persistencia de algo que debería estar ya superado, pero que pareciese que es un mal anquilosado: el racismo.

En estos tiempos, seguir escuchando sobre los latinos, los europeos, los asiáticos, los africanos, los anglosajones y demás, pero no como una simple característica regional o geográfica, sino como un sinónimo de menosprecio, desprecio y discriminación, me parece simplemente inconcebible.

Es increíble que, en la época de la humanidad donde existe mayor información, comunicación, conocimiento, todavía haya guerras que se libran (aunque es sabido que las guerras tienen siempre trasfondos de intereses, mayormente económicos y territoriales) con un pretexto de raza o religión, como la guerra entre Israel y Palestina. Y más inexplicable es que haya personas que están a favor de las atrocidades que cometen los dirigentes israelíes. Aclaro que con este comentario no estoy en contra de los ciudadanos de Israel, ni en contra del pueblo judío, pero sí en contra de quienes cometen actos inexcusables sobre otras personas, sean quienes sean.

Durante el pasado mundial de futbol se generó una corriente antiargentina incómoda, a la cual estuve en completo desacuerdo, pero luego se recuerdan cánticos de los futbolistas y aficionados argentinos contra los jugadores franceses a quienes llaman africanos por su origen y es algo igual de reprochable e indefendible.

Tras el mismo mundial, España se puso de moda; pero luego se recuerda que muchos ciudadanos españoles son abiertamente racistas y que el mismo Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España realizó un estudio en 2024 que menciona que el 33% de los ciudadanos españoles se siente discriminado por su origen racial o étnico. A tal grado que incluso a una de las máximas figuras de la selección de futbol española, Lamine Yamal, luego de ganar el mundial en las celebraciones con los jugadores presentes en España le gritaban “fuera moro”. Si una de sus máximas figuras campeonas mundiales es discriminado, mucho más lo es el jugador brasileño Vinicius del Real Madrid, que sistemáticamente ha recibido en muchos estadios cánticos e insultos racistas.

Tengo la gran fortuna de haber conocido mucha gente en mi vida, y entre las personas que tienen un aprecio especial en mi corazón hay argentinos, uruguayos, españoles, chilenos, hondureños, norteamericanos y obviamente mis queridos amigos de Tijuana, Ciudad de México, Tabasco, Puebla, Sinaloa, Quintana Roo y muchos lugares más. Y todas, sin excepción son exactamente iguales en todos los sentidos. Todos quieren lo mejor para sus familias, tener salud, seguridad, disfrutar una vida tranquila, deleitarse con música linda, disfrutar de las diferentes artes y sobre todo, ser felices.

Todos somos diferentes, pero al mismo tiempo todos somos iguales. Es importante aceptar que las diferencias no solo son naturales, sino que nos enriquecen. Es momento de hacer conciencia que somos parte de la misma raza… la humana.

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