De lo onírico a lo real

Letras al viento, columna de Karla Martínez Herrera: De lo onírico a lo real

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En esta sección, he estado hablando de libros que forman parte de la colección 25 para el 25, y hoy no es la excepción, ya que toca el turno de “Duermevelas” (1986), de la escritora mexicana Adela Fernández, cuya narrativa de esencia perturbadora, oscura, mítica y desafiante nos deja a los lectores con la sensación de que no estamos solos; siempre algo nos acecha y nos espera.

Es un libro construido con 17 cuentos: “La jaula de la tía Enedina”, “Cordelias”, “Una distinta geometría del sentimiento”, “Yemasanta”, “Hipocausto”, “Reencuentros”, “Los vegetantes”, “El hombre umbrío”, “Agosto el mes de los ojos”, “Reloj de sombra”, “Juegos de poder”, “Heliocidio”, “Las gallinitas”, “Ana y el tiempo”, “Memoria y olvido”, “Polifemo” y “Los niños vacíos”.

Con solo leer los títulos, empezando con el de la antología, nos podemos dar cuenta del carácter mítico y onírico que representan. La mayoría de los personajes principales son solitarios, no se adaptan a la realidad en la que viven, y la magia de la pluma de Fernández radica en que se confunden los sueños con la realidad, ya que ambas emergen en distintas dimensiones; sin embargo, las separa una línea muy delgada.

Los sentimientos no son ajenos a nosotros los lectores, ya que se experimenta la soledad, la nostalgia, la búsqueda incesante de encajar en el molde establecido y que la mayoría de las veces nos hace vivir al borde de la realidad, por lo que a pesar de su naturaleza aterradora no nos es totalmente indiferente.

Cuando soñamos nos quedamos con ciertas imágenes, sensaciones, las percibimos cortadas, sin una línea lógica, personajes que son familiares o no, ambientes en los que nunca hemos estado y que al despertar nos producen un sentimiento de inquietud, eso es precisamente lo que Fernández logra con cada uno de sus cuentos. El ser testigo de una narrativa cargada de diversos sentimientos inquietantes, profundos, y hasta cierto punto oscuros y aterradores. “Un viernes en la madrugada, Oseas acompañó a tres de las monjas a acarrear agua del pozo. Estaban en esos menesteres cuando una monja que tiraba de la cuerda para ascender el cubo lleno fue jalada por una fuerza extraña y cayó al interior, a una profundidad de dieciocho metros. Niños y monjerío corrieron en auxilio, pero la profesa encontró la muerte en la oscuridad de las aguas”.

“Duermevelas” es un libro que invita a mirar de otra manera aquello que normalmente consideramos extraño. Fernández demuestra que lo fantástico puede servir para hablar de emociones profundamente reales, y que detrás de cada historia extraña, se pueden encontrar sentimientos humanos.

La pluma de Adela puede considerarse también provocadora, en el sentido de que, dentro de las espeluznantes historias, toca temas controversiales, por lo que recomiendo leerla con la mente abierta por lo que puedan encontrar los lectores entre líneas.

Es un libro que recomiendo por las inagotables técnicas narrativas que utiliza, así como la capacidad que tiene cada detalle para mantenerse en la mente de quien lo lee, al igual que por la demostración de que lo cotidiano fácilmente puede convivir con lo fantástico.

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