Amar libremente
Letras al viento, columna de Karla Martínez Herrera: Amar libremente
No son nuestras diferencias las que
nos dividen. Es nuestra incapacidad de
reconocerlas, aceptarlas y celebrarlas.
Audre Lorde
La obra “Un lugar para nosotras” (2026) de la escritora, cantante, activista estadounidense Hayley Kiyoto, es una novela queer ambientada en Nueva York, así como en Inglaterra a mediados del siglo XIX. Con una narrativa ágil, emocional, y con tintes de las corrientes del Romanticismo y Realismo, retrata la vida de Ivy (una poeta atrevida y famosa) al conocer a la inigualable Freya Tallon, perteneciente a la alta sociedad inglesa.
La escritora va retratando el descubrimiento de la orientación sexual, infundada por el miedo a no encajar en una sociedad sumamente moralista y conservadora, y donde el peso del apellido cala en lo más profundo del ser, ya que el origen de la educación va dirigida a poder heredar el título nobiliario al momento de dar a luz a un varón.
A pesar de que en esta historia eran aceptadas algunas relaciones sáficas en la comunidad, no corría con la misma suerte una de las protagonistas, por ser la consentida del papá y porque todas las esperanzas de continuar con el legado estaban puestas en ella, en Freya. Por lo que su transición al mundo queer y su exploración sexual se volvió más problemática y hasta cierto punto dolorosa. Sin embargo, ese transitar, estuvo cargado de aprendizaje, comprensión por parte de sus hermanas, así como crecimiento personal, psicológico y emocional.
En la historia se va mostrando la lucha por los derechos de las personas queer, la que no se limita a leyes o políticas públicas, sino que se encuentra también en las familias, con los amigos, etc.
El impacto de la literatura retratando este tipo de historias es enorme, ya que muchas personas se pueden reflejar, demostrando de esta forma que no están solas, que la historia va contando luchas que muchos años fueron invisibilizadas, pero que están dispuestas a no callar y dar a conocer el proceso de evolución en este tema, que, por cierto, aún falta mucho por hacer.
A pesar de los avances, muchas personas siguen sufriendo violencia, discriminación por su orientación sexual o identidad de género, por lo que es importante que se siga hablando del tema, y proponiendo alternativas para erradicar este tipo de afrenta.
Leer “Un lugar para nosotras” no es solamente acercarse a una historia de amor; es también reconocer la importancia de defender los derechos humanos desde la empatía y la diversidad. La obra de Hayley Kiyoko recuerda que todas las personas merecen un espacio seguro donde puedan amar, expresarse y vivir plenamente sin tener que pedir permiso por quienes son.
El amor es amor en todas sus representaciones y colores. Es tiempo de abrazar la diversidad, respetando los derechos humanos de las personas por el simple hecho de existir y de aportar en la sociedad.
Que la literatura LGBTQ+ siga generando empatía y alzando la voz a través de las historias que todavía faltan por contar.
