Papá: presencia que deja huella

Palabra de mujer, columna de Ivette Laviada: Papá: presencia que deja huella

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Este domingo celebramos el Día del Padre, una fecha que va mucho más allá de los regalos, las reuniones familiares o la tradicional comida en su honor. 

Es una oportunidad para reconocer la enorme contribución que los padres hacen a la vida de sus hijos y al bienestar de la sociedad.

Vivimos tiempos complejos para las familias. Las prisas cotidianas, las largas jornadas laborales, las pantallas que compiten por nuestra atención y los crecientes desafíos emocionales que enfrentan niños y adolescentes hacen más necesaria que nunca la presencia activa de papá en el hogar.

Diversas investigaciones han mostrado que la participación comprometida del padre en la vida familiar está asociada con mejores resultados en el desarrollo emocional, social y académico de los hijos. 

Los niños que cuentan con adultos significativos que los acompañan, orientan y afirman suelen desarrollar mayor autoestima, mejores habilidades para relacionarse con los demás y una mayor capacidad para afrontar las dificultades de la vida.

La figura paterna aporta algo único. Papá transmite seguridad, ayuda a los hijos a descubrir sus capacidades, fomenta la responsabilidad y les enseña, con su ejemplo cotidiano, valores como el esfuerzo, la perseverancia, la honestidad y el servicio. 

No se trata de ser perfecto, sino de estar presente.

Los hijos no necesitan padres extraordinarios; necesitan padres disponibles. Padres que escuchen, que jueguen, que corrijan con cariño, que acompañen las tareas escolares, que compartan una conversación al final del día y que sepan pedir perdón cuando se equivocan. Son esos pequeños momentos, aparentemente sencillos, los que construyen recuerdos imborrables y fortalecen los vínculos familiares.

En una época en la que muchos jóvenes experimentan soledad, ansiedad e incertidumbre, la presencia amorosa de un padre puede convertirse en un factor de protección invaluable. 

Ninguna tecnología puede sustituir un abrazo, una palabra de aliento o el testimonio de una vida entregada a la familia.

Por ello, en este Día del Padre queremos agradecer a quienes, con generosidad y esfuerzo, cumplen día a día esta misión. A los que están presentes, a quienes luchan por sacar adelante a sus familias, a los abuelos que también ejercen una paternidad amorosa y a aquellos que, aun en medio de las dificultades, siguen siendo un referente para sus hijos.

Que esta celebración sea una ocasión para expresar nuestro cariño, valorar su entrega y recordar que la mejor herencia que un padre puede dejar no son los bienes materiales, sino el tiempo, el amor y el ejemplo que sembró en el corazón de sus hijos.

¡Feliz Día del Padre!

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