La precariedad infantil en un siglo de guerra
Reflexiones, columna de Hortensia Rivera Baños: La precariedad infantil en un siglo de guerra
Hoy festejamos a las infancias; sin embargo, la realidad social en el mundo nos muestra una verdad cruel y dolorosa, el significado de ser un infante hoy en día. La Unicef nos da un panorama poco alentador: de los casi 40 millones de infantes que viven en México, más de la mitad se encuentran en situación de pobreza y 4 millones viven en pobreza extrema. El 91% de niñas, niños y adolescentes indígenas viven en condiciones de pobreza. Y si hablamos de la nutrición, el país le sigue debiendo a las infancias, ya que según estudios de la Unicef 1 de cada 10 menores de 5 años en México registran desnutrición “crónica”.
Por otra parte, en México, 6 de cada 10 infantes han experimentado algún método disciplinario violento, y no solo es la violencia -que cada vez se vuelve más frecuente en nuestro país. Lo lamentable es que los programas sociales siguen sin rendir frutos, o no se aplican como es debido, o son inexistentes, ya que las infancias continúan en el camino de la vulnerabilidad.
La Red por los Derechos de la Infancia en México Redim realizó un análisis sobre la situación y los derechos de las niñas, niños y adolescentes que viven en el estado de Yucatán y recalcó la urgencia de evidenciar la realidad que vive la niñez indígena, en este estado de la República, que los medios de comunicación califican como próspero: la pobreza, la falta de educación, la violencia en todas sus manifestaciones.
En la actualidad, la niñez enfrenta una serie de conflictos sociales que los deja a la deriva. Si nos vamos del otro lado del mundo, la guerra en Gaza les arrebató los juguetes y su inocencia, dejándolos sin padres, hermanos, amigos, un hogar donde refugiar su llanto. En resumidas cuentas, el conflicto en Gaza -que parece no tener fin-, ha cobrado la vida de más de 21 mil infantes y aproximadamente 44 mil han resultado heridos. Los sobrevivientes de este conflicto mueren de hambre o padecen trastornos psicológicos tan graves que muchas veces terminan en suicidio.
No podemos cerrar los ojos ante esta problemática social, es necesario que se creen programas en donde las infancias no tengan que cambiar los juegos por herramientas de trabajo. Los niños no son proyectos, son seres humanos con derechos y el mundo está fallando en protegerlos.
