¿Por qué el murciélago solo vuela de noche?

Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: ¿Por qué el murciélago solo vuela de noche?

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En los comienzos del México antiguo, la tierra estaba habitada solo por animales. Cuando aún no habían aparecido los seres humanos, no había quien diera cacería a las bestias y a las aves. En aquel entonces, los pájaros y los animales vivían en paz. Así lo escribieron Oldrich Kaspar y Ludmila Holkova.

Cierta vez, el coyote y el cuervo riñeron por una presa y en el pleito se dieron muchos golpes. Siendo el coyote un animal más grande y más fuerte, le ganó al cuervo. Éste, sin embargo, juró una terrible venganza. Desde entonces, mientras volaba, continuamente pensaba cómo hacer para cumplir su juramento. Pasado un tiempo, convocó a una asamblea de aves y pidió ayuda a sus hermanas; éstas aceptaron y así que le declararon la guerra a los animales. Los enemigos se enteraron y empezaron los preparativos para la gran pelea.

El murciélago, en aquel entonces, aún cazaba de día. Una mañana estaba en la tierra cuando se le acercó la grulla gris y le dijo que se alegraba de verlo. Que lo había buscado en vano por todas partes durante mucho tiempo. El murciélago, muy sorprendido, le preguntó porqué lo andaba buscando.

La grulla le explicó que todas las aves estaban enviando a sus hijos al ejército de los pájaros, pero “tú eres el único que los esconde bajo tus alas”, le contestó la grulla. De manera burlona, el murciélago preguntó si acaso era un ave y seguidamente dobló las alas, se metió en un matorral y lentamente se fue caminando para alejarse. La grulla se quedó pensativa y concluyó que, en verdad, el murciélago no era un pájaro, sino un animal. La grulla se fue volando.

Ya estando lejos del sitio, el murciélago se detuvo para descansar. De repente, de la maleza saltó cerca de él una zorra que le dijo: “amigo querido, te he estado buscando durante mucho tiempo”. El murciélago preguntó para qué lo estaba buscando. La zorra le dijo que todos los animales estaban enviando a sus hijos a la guerra contra las aves y que él era el único que no los deja ir. Con todo cinismo, el murciélago cuestionó a la zorra: “¿Y acaso yo soy un animal?”. Dicho esto, el murciélago extendió sus alas y desapareció volando. La zorra se dijo a sí misma: “Sí, es un pájaro” y después siguió su camino.

A partir de estos hechos, el murciélago dejó de caminar por la tierra para no encontrarse con la zorra. También optó por no volar de día para no volver a ver a la grulla. Desde entonces, el murciélago tiene que volar solo por las noches. Además, vive con el constante temor porque no ayudó a los animales y tampoco se puso de parte de las aves, concluyen Kaspar y Holkova.

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