Mammoth Cave, la caverna más grande del mundo (II)

Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: Mammoth Cave, la caverna más grande del mundo (II)

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Los contrastes que ofrece la Gruta del Mamut, en Kentucky, Estados Unidos, son innumerables. Luego de agacharse y meterse por un angosto corredor denominado “El terror de los gordos”, el visitante entra a un espacio muy amplio y minutos después, camina por una estrecha cornisa que bordea un profundo abismo. Así lo publicó Bill Surface en 1969.

Hay una región que contiene ocho grandes cascadas, dos lagos cristalinos, un “mar muerto” rodeado por muros de 20 metros de altura y tres ríos navegables, que en verano corren mansamente, pero en invierno se convierten en impetuosos torrentes cuyo nivel suele subir y bajar hasta dos metros por hora. 

Entre las cien especies de animales que habitan en la gruta los hay que no tienen par en la fauna del resto del mundo. Unos peces translúcidos sin ojos nadan en los ríos de la cueva y se orientan por medio de un aparato auditivo tan fino, que les permite detectar el paso de unos microorganismos de los que se alimentan. Unos grillos ciegos, descendientes de los insectos allí atrapados hace siglos, dotados de un par de antenas muy sensibles, pululan en los corredores, siempre atentos contra sus enemigos o en busca de su alimento. Sin alas y descoloridos, estos insectos se han adaptado de tal manera a la oscuridad, que mueren si se les expone a la luz del día durante mucho tiempo. Conviene aclarar que el nombre de la cueva no tiene relación con fósiles de mamut.

Con el tiempo muchas de las galerías subterráneas se fueron hundiendo por la acción del agua corriente. La gruta más resistente, y acaso la mayor de todas, quedó virtualmente intacta. Luego el manto acuífero subterráneo desapareció y dejó abierta una nueva vía hacia el valle del río Verde; a través del tiempo, se fueron secando los cuatro niveles superiores de la caverna. 

Surface dice que los guías de la Gruta del Mamut enseñan a sus hijos la labor turística para que ellos los reemplacen. Esta tradición tiene su más típico representante en Lewis Cutliff, hombre de 37 años perteneciente a la tercera generación de una familia de guías, que nació a 100 metros de la entrada de la cueva. Fue a la universidad y llegó a ser maestro de un instituto. Pero pudo más en él la afición heredada y volvió a trabajar como guía. Dijo que cuanto más recorría las galerías de Mammoth Cave, más atraído se sentía por su misteriosa belleza y que cada vez que entraba sentía como si fuera la  primera vez.

De acuerdo con fuentes actuales esta fabulosa catedral subterránea de la Naturaleza recibe medio millón de visitantes al año. Sin embargo Bill Surface señaló en su publicación de 1969 que la afluencia anual era de un millón 200 mil personas. (Continuará).

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