La piedra filosofal

Reflexiones, columna de Roberto Díaz y Díaz: La piedra filosofal

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“Hacer lo que amas, es la primera piedra de la abundancia en la vida; y amar lo que haces, es la piedra filosofal para que tu vida genere abundancia”.

Esta frase es correcta y podemos ponerla en práctica si hoy empezamos a amar lo que hacemos, a disfrutar del trabajo que tenemos y a rendir dando frutos.

Lo malo es que siempre estamos inconformes con nuestra vida, siempre deseamos más de todo: dinero, poder, salud, etc. Por eso llevamos vidas insatisfechas y dejamos que la depresión, la angustia y la ansiedad aniden en nuestros corazones.

Es bueno dejar de concentrarnos en lo que no tenemos, valorar todo aquello que somos y disfrutar lo que sí poseemos. Aprender a conectar nuestra vida con Dios y decirle a diario: “Señor, dame lo que sabes que necesito y no sé pedir; ayúdame a disfrutar lo que poseo y no a desear todo de lo que carezco”. Esta meditación ayuda a conectarnos con nuestro Poder Superior y es muy útil para no caer en la depresión y en el consumismo.

Bien dice Wayne Dyer: “Las personas que triunfan son las que escogen su realización personal en momentos en que otras personas escogen la locura”. ¿Hoy, tienes éxito personal o se te antoja ir al manicomio? El temor a no tener lo suficiente impide a mucha gente comprobar que ya son suficiente por lo que valen y llevan dentro, por todos esos carismas que Dios depositó en nosotros. Nuestra ceguera y conmiseración nos impiden realizarnos.

Podemos empezar hoy por sanar nuestra alma, por conectarnos con el Creador y preguntarle qué desea de nuestra vida, dejar de pedir lo que nunca tendremos. Los romanos tenían una buena frase: “Cuando los dioses nos quieren castigar, entonces contestan nuestras oraciones”. Vivir el momento y el día de hoy en plenitud es la mejor solución a nuestros problemas existenciales. Perdonarnos porque no hemos aprendido a disfrutar la vida que Dios nos dio. Desechar el odio que llevamos dentro, para sanar nuestra alma.

La única respuesta al odio es el amor, cualquier otra cosa nos derrumbará. Cuando respondemos al odio con amor, diluimos el odio. El amor a nosotros mismos, el amor a la familia y el amor a la vida nos brindará amor.

Empecemos por perdonarnos por no haber disfrutado de la vida, perdonar a nuestra pareja, a nuestros hijos y a toda la humanidad. El perdón es un acto de amor, que libera todas las energías negativas que van desgastando nuestra vida. Al aceptar el amor de Dios y tenerlo dejaremos de sufrir y padecer de crisis nerviosas. Quizá no me creas, pero no existen las crisis nerviosas, los nervios nunca están en crisis; es tu mente la que eligió la crisis.

La solución a nuestros problemas es llenarnos del amor de Dios generando alegría, ilusión, esperanza y felicidad. Nuestras vidas son lo que nuestros pensamientos crean. Reconozcamos que somos únicos, no nos comparemos con nadie, confiemos en nuestros actos, que son generados por Dios, y pensemos que podemos salir adelante por nuestros propios méritos para realizar nuestra vida en plenitud. Esta es la piedra filosofal de la eterna felicidad.

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